Así viajamos en Respuestas II
Viajar es más que irse de vacaciones, y no siempre significa ir a otro país, escuchar otro idioma, subirse a un avión, o conocer a otras personas. En Respuestas lo sabemos, y la comunidad lo ha demostrado al compartir algunas de sus mejores experiencias de viajes.
Después de la primera recopilación de las mejores experiencias de la comunidad, es hora de reunir unas cuantas más y comenzar a decidir a dónde ir en nuestra próxima escapada.
Con Fernando hicimos un viaje a 1965, para volar de Madrid a Valencia en un Convair metropolitan, y conocimos a una extraña dama cuya reacción ante una inminente emergencia resulta más que curiosa:
- Fue hace mucho tiempo, mas o menos el año 1965.
Era mi segundo o tercer viaje en avión. La ruta era Madrid Valencia en un vuelo nocturno que llamaban el golfo (era más barato) y su fin principal era trasportar el correo. El avión era un Convair metropolitan (dos motores), tenía la característica de que la primera fila para no dar la cara a la pared los asientos estaban puestos mirando para atrás, de forma que con los de la segunda fila, quedabas frente a frente, de tal suerte que los cuatro ocupantes de esos asientos de cada lado formaban una pequeña tertulia.
En este ambiente, tranquilo y relajado viajábamos tres hombres y una mujer algo madura, muy elegante, con una conversación brillante y educación exquisita, yo entonces era un jovenzuelo de algo más de veinte años. Todo fue perfecto hasta el momento del aterrizaje ya que cuando el piloto lo inició, se vio obligado a abortarlo por un problema con el tren de aterrizaje. Volvió, el piloto a remontar el vuelo y después de estar un rato sobrevolando Valencia, la azafata nos invitó a ponernos el chaleco salvavidas.
Los tres caballeros de la “reunión” nos apresuramos a ello, pero la dama ni se movió, todos la miramos, pero no nos etreviamos a decirla que se pusiese el chaleco, lo mas uno de los acompañantes se ofreció a sacarselo de debajo del asiento, pero ella declinó la situación. Al poco tiempo pasó la azafata para ver si todo estaba en orden y al ver la situación insistió en que era preciso que se pusiese el chaleco, ya que si persistia la avería el piloto tenía previsto amerizar como solución más segura. La contestación de la dama fue:
“Acabo de tener en Madrid una cena opípara en Bajamar (tal vez el mejor restaurante madrileño de la época), por lo que si caigo al agua, se me cortaría la digestión y por lo tanto moriría sin remedio y si todo salía bien, bajo ningún concepto quería que las personas que la esperaban en el aeropuerto, (entonces se esperaban a los pasajeros a pie de escalerilla) la viesen con esa indumentaria.
Hate me nos confesó su pánico a volar, y cómo la idea de estar a 10.000 km de altura para viajar a Tenerife no fue precisamente lo más divertido del viaje:
- El día 24 de Marzo, nos fuimos todo mi curso y yo de viaje una semana a Tenerife. Lo mejor de ese viaje era que yo tenía ABSOLUTO PÁNICO a volar… la idea de estar a 10.000 Km de distancia al suelo me ponía los pelos de punta, pero decidí vencer mi miedo, así que me armé de valor y amigos que me obligasen a subir al avión, ya que no lo haría por mí sola.
Al principio todo bien, embarcamos e hice la señal de la cruz antes de entrar al avión, aunque soy atea. Nos tuvieron en una cola de aviones unos 20 minutos, los más cortos de mi vida, yo quería estar más tiempo sobre la tierra pero esa decisión no dependía de mí.
Los motores comenzaron a girar más rapido y dar potencia. Comenzó un ruido casi insoportable para unos pero soportable para mí, ya que yo no le tenía miedo al ruido si no a la di stancia al suelo.
Para colmo me pusieron al lado de una ventana, lo que me hacía ver la perspectiva PERFECTAMENTE de como el avión iba abandonando el suelo e intentaba impulsarse con más y más fuerza. Tenía a mi prima al lado agonizando más que yo, con los oídos tapados por cascos desconectados, los ojos cerrados y las manos agarradas a las de sus compañeras, fue divertido ver esa estampa.
Lo que más me dejó impactada del viaje, fue que al aterrizar hubo una serie de turbulencias mientras giraba el avión y se veía perfectamente cómo el ala derecha, la cual yo veía a través de la ventana, se movía como si de un regaliz se tratase. y se levantaba por encima del avión dando la sensación de que iba a comenzar a girar y dar vueltas y vueltas hasta que nos estrellásemos contra el agua de océano Atlántico. Pero todo salió bien.
No se por qué, vencí mi miedo, e incluso quise repetir.
Las turbulencias pueden ser divertidas
Y ya que la sensación de volar resultó ser el tema de mucho, no podemos dejar de lado lo que compartió LadySarinna:
- Me gusta la sensación de verme entre las nubes cuando el avión va a tomar tierra, ese balanceo a medida que este va bajando y la sensación de que las alas cortan las grisaseas nubes como si fuesen un simple trozo de mantequilla.Es algo que me deja tonta y por lo mismo, por eso mismo, me gusta cogerme siempre el asiento al lado de la ventanilla, desde la cual pueda ver las alas del avión.Una manía, un placer… no lo se.Creo que esto me dió cuando viajé por primera vez desde Madrid hasta New York y a la hora de la llegada el avión aterrizó en las pistas una tarde de lluvia.
Algo que también me gusta es en invierno, cuando la escarcha se queda pegada a los cristales de las ventanas y se pueden ver los dibujos de los copos (pequeñas flores y estrellas)
*..kAиi..* No ha salido de España, pero sí recomienda rincones del país que muchos de nosotros aún no descubrimos:
Para mi los mas bonitos han sido: la Manga del Mar Menor en Murcia: dos mares (uno con agua fría y otro con agua caliente separados apenas por unos metros de distancia). Me lo pasé genial, ivas por la carretera con el coche y tenías playa en cada lado, 2 mares con diferentes temperaturas de agua para los diferentes días de verano. Galicia tambien es preciosa, estuve en pontevedra y los paisajes gallegos son espectaculares. Visité una pequeña catedral o iglesia hecha en su totalidad con vieiras (preciosa). Luego también destacaría, la Vall de Viaña. Al norte de Catalunya; todo son montañas, ríos bajando entre rocas aunque recuerdo hacía bastante frío…
Tita aún recuerda sus mejores vacaciones en casa de sus tías en la playa cuando era pequeña:
- …pasábamos toda la mañana ayudando a la tía a cocinar, hacer los recados, etc. Me asustaba cuando escuchaba el maullido de un animal, y !qué sorpresa!, era el carnicero quien, cada tres días, anunciaba con un soplido del cuerno de una vaca, que había carne fresca (…)Yo corría al lado de mi tía al oír aquello, siempre me sorprendía el rugido del cuerno.
En las tardes nos bañábamos en la playa. Odiaba este instante porque a mi primo le encantaba zambullirme en el agua hasta ver las burbujas salir de mi boca sin aire..
Antes de la cena, recogíamos almendras por todos los jardines del pueblo, para hacer dulces. Le temíamos a un anciano quien siempre nos reprochaba por molestar en su casa. Ya en las noches, alumbrados con una lámpara – para toda la casa – mi primo se deleitaba con sus cuentos de horror, los cuales no nos permitían entrar al baño solas,… luego al dormir, nos asustaba pellizcáandonos los pies.
La última vez que hicimos ese viaje, salimos corriendo porque a dos días de haber llegado a la casa de la playa, se acercaba un huracán tan fuerte, que temían que la casita se la llevara el viento, porque tenía muchos ventanales enormes.
Sí, un buen viaje no es sinónimo de vacaciones, y defintiivamente las mejores experiencias son las que uno no planea. ¿Cuál ha sido tu mejor viaje y qué lo hace tan especial?
Equipo Yahoo! Respuestas.










. Por enseñarme a distinguir los espárragos cuando van sin lata
. Por curarme la ampolla de mi pie izquierdo
. Por su apoyo, ánimo y cariño durante todo el camino
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Detrás de la deportividad, la magnífica infraestructura que veremos a través de nuestras pantallas y las largas horas que pasaremos apoyando a nuestro equipo para que gane al menos un partido más, existe un país fascinante que se extiende mucho más allá de lo que veremos.
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Los deportes en sudáfrica son prácticamente una relgión nacional. Los jóvenes participan en todo tipo de actividades deportivas desde muy pequeños e inevitablemente sueñan con ser como sus héroes en el fútbol, 








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Es hora de irse de vacaciones, descansar de la rutina diaria, y conocer otros lugares. Es genial saber que te vas de viaje, pero a la hora de realmente prepararte para el viaje es cuando
Para comenzar a empacar hace falta saber
No importa cuánto digan que ha aumentado el porcentaje de viajes en avión, aún hay mucha gente que nunca se ha subido a ninguno. No hay por qué estresarse,
Claro que siempre es importante revisar qué clima habrá a dónde vas para saber qué tipo de ropa te conviene llevar contigo, saber bien en dónde vas a hospedarte para poder investigar qué tipo de transporte te conviene para llegar hasta ahí, y tener una idea de los precios que se manejan en tu destino para poder calcular mejor tus gastos. Sin embargo no te estreses, siempre podrás encontrar gente amable que te ayude, todo depende de tu actitud, de cómo te desenvuelvas y tu disposición.